En estas fechas en las que llega el frío la calefacción hace de nuestros hogares un lugar especialmente acogedor. No obstante es conveniente que evites un uso excesivo de la misma y procures que la temperatura no sobrepase los 21 o 22 grados. Así no solo evitas un gasto innecesario, también estás protegiendo tu salud.
Los cálidos días del verano han quedado definitivamente atrás y es momento de abrigarse, acondicionar los radiadores largo tiempo apagados y calentar nuestros hogares para protegernos del frío exterior. Gracias a la calefacción disfrutamos de un mayor bienestar y, especialmente en el caso de los niños pequeños y de los ancianos, nos ponemos a salvo de los problemas de salud que trae consigo el frío al debilitar las defensas del organismo.
Sin embargo, un calefacción usada sin moderación también puede resultar perjudicial para la salud y por eso recomiendan mantener una temperatura estable en torno a los 21 ó 22 grados. En primer lugar porque así se evita una diferencia excesiva con la temperatura exterior ya que los cambios bruscos de temperatura -al igual que ocurre en verano con el aire acondicionado- alteran el funcionamiento de nuestro organismo, incapaz de adaptarse tan rápido al entorno.
Los expertos advierten de que una temperatura muy elevada dentro de la casa puede tener efectos parecidos a los del alcohol, de forma que tras un periodo inicial de mayor actividad puede provocar un efecto depresivo en el sistema nervioso. Es, en otras palabras, esa sensación de aletargamiento que nos lleva a reducir al mínimo nuestra actividad.
Sequedad del aire
Otra consecuencia negativa de un uso inadecuado de nuestro sistema de calefacción central está en provocar sequedad en el aire. Esto trae consigo sequedad en las mucosas, que son la primera línea de defensa frente a diversas infecciones y enfermedades como la gripe o el catarro. Por ello es recomendable mantener una humedad del aire que esté situada entre un 40 y un 70 por ciento.
Para lograr ese ambiente moderadamente húmedo además de evitar un calor excesivo es aconsejable emplear un humidificador del aire. Un método muy sencillo que puedes emplear es colocar un recipiente con agua encima de uno de los radiadores de tu casa. El calor que genera éste evaporará el agua, restableciendo los niveles de humedad que de otra forma irían disminuyendo.
Aislamiento adecuado
Para lograr una temperatura estable y lograr un consumo eficiente de energía es fundamental que la vivienda tenga un aislamiento adecuado, de esa manera la factura puede disminuir aproximadamente un 30 por ciento.
Si bien es fundamental airear el interior de la casa con frecuencia (La renovación del aire no debe ser inferior a 9m3/hora por persona) para evitar un entorno viciado y que puede causar el denominado “síndrome del edificio enfermo”, es conveniente aprovechar para abrir las ventanas cuando vayamos a salir de casa o en el momento del día en el que menos frío haga en el exterior. Diez minutos son suficientes para la ventilación adecuada de una habitación. Cumpliendo esas condiciones una vivienda con aislamiento adecuado solo traerá ventajas, ya sea para conservar el calor en invierno o para mantener un ambiente fresco en verano.
Para ello una sencilla costumbre que puedes adquirir es la de bajar las persianas por las noches, lo que contribuye notablemente a conservar la temperatura. Por el día tenerlas abiertas, además de proporcionar iluminación permitirá que el sol caliente el interior de la casa. Instalar juntas o burletes en puertas y ventanas, asegurarse de que la caja de la persiana esté bien sellada y poner un doble acristalamiento y un falso techo son otras medidas adecuadas.
Por último, además de un buen aislamiento de la vivienda, la mejor manera de tener un control preciso de la temperatura y lograr el máximo ahorro consiste en un mantenimiento adecuado del sistema de calefacción. Para ello un técnico debe revisar anualmente la caldera y ha de utilizarse además un combustible como por ejemplo Repsol Energy e+, que permite un rendimiento con la máxima eficiencia y de forma continuada.
Artículos relacionados:
- La evolución de la energía en el hogar I: El control de la temperatura
Lo + leído